PAMUKKALE

Pamukkale, Turquía

Es más que evidente que Turquía es un país enorme con un montón de rincones y ciudades espectaculares, pero como Pamukkale no hay nada en el mundo.

Desde que vi las primeras fotos de este 'castillo de algodón' (eso significa Pamukkale en turco) me quede maravillada de que algo tan increíblemente bello pudiera existir. Toda una ladera cubierta de bicarbonatos y calcio (lo que le da este aspecto blanco) donde además debido (y gracias) a los movimientos de las fallas tectónicas se crearon estas terrazas desde las que surgieron aguas termales.


Hasta que en 1988 fuera declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto con la ciudad de Hierápolis (en lo alto de este valle) Turquía explotó turistícamente en exceso este bello paraje, dando lugar a la destrucción de muchas de las piscinas termales, por ello, si visitáis Pamukkale veréis que en la parte de acceso se encuentran unas piscinas de construcción artificial que poco a poco se van cubriendo de calcio y bicarbonato camuflándose con el resto de piscinas. Del mismo modo, la Unesco limitó la construcción de hoteles, las normas de entrada y la afluencia de visitantes. 

Hierápolis y Pamukkale
Antes de hablaros de las ruinas de Hierápolis os quiero dar unos pequeños consejos a la hora de visitar Pamukkale. Primero y fundamental, que no se os olvide el bañador, os arrepentiréis si no lo lleváis. El acceso a Pamukkale impide entrar con cualquier tipo de zapatos, por lo que tendréis que caminar descalzos, pero eso sí, meted las chanclas en el bolso para poder pasear después por Hierápolis, esta visita también está incluida en el precio de la entrada, que son 20 liras turcas, unos 6'7€ al cambio. Y he aquí mi consejo más importante, si podéis, visitad Pamukkale a partir de las 5 de la tarde, ¿por qué? a esa hora es cuando todos los autobuses de turistas se marchan, así como los turcos acosándote para vender souvenirs y es cuando realmente disfrutaréis de esta maravilla y si conseguís estar al atardecer os enamoraréis (si queréis disfrutar del mejor atardecer, id a la zona norte de las pasarelas, donde se encuentra la Puerta Bizantina de Hierápolis, pasad la zona ajardinada y llegaréis a la mejor zona para disfrutar de este acontecimiento.)

Hierápolis
Hierápolis ('Ciudad Sagrada') es una ciudad helénica en la que podréis visitar las ruinas de esta ciudad tras los numerosos terremotos que ha sufrido a lo largo de la historia. Como en cualquier otra ciudad romana encontramos un teatro romano, templos, avenidas con columnas, etc. pero lo más sorprendente y bonito de esta ciudad es la 'Piscina Sagrada' o de Cleopatra: una piscina termal en la que en el fondo encontraréis restos de columnas y piedras llevadas allí por los efectos de los terremotos. Para poderos bañar aquí tendréis que pagar alguna lira turca más, pero en mi opinión merece la pena.

Piscina Sagrada, Hierápolis
Y del blanco inmaculado de Pamukkale pasamos al color blanco. Uno de los must en lo que a primavera y verano se refiere pero que para mí, está prohibido en bolsos, zapatos y pantalones. Lo siento, no lo soporto.Para mí, el blanco se limita a las camisetas y vestidos. Pero hoy haré una excepción, os quiero enseñar un bikini blanco de Oysho del que sí, me he enamorado. 

Os lo quiero enseñar porque como yo no me lo puedo poner (sí ya soy blanca de piel y me pongo un bañador blanco, la mezcla puede ser horrorosa) quiero compartir mi amor por este bikini con vosotras.


Me encanta el detalle de las pequeñas florecitas en la parte de arriba del bikini, ¡le da un aspecto tan delicado! Aquí os dejo el enlace al sujetador y a la braguita. Aunque si el bandeau no es lo vuestro (¡como yo!) Aquí tenéis la versión triángulo en color turquesa y azul marino, a mi no me gusta tanto, pero es otra opción.

¿Vosotras tenéis la suerte de poder llevar blanco en los bañadores?

- M

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