CASONA DEL SALTO


A tan sólo cinco kilómetros de Bogotá nos encontramos con una maravilla natural, una esperanza ecológica para los colombianos de principios del siglo pasado, el Salto de Tequendama.

El río Bogotá salta los 160 metros de barranco, convirtiéndose en un paraje de una belleza monumental. Al menos, así lo pensaron las clases acomodadas de Bogotá en los años 20, cuando construyeron la Casona del Salto, en frente del salto de agua.


El vapor de agua que desprende el salto confiere a nuestra casona, actualmente abandonada, un aire fantasmagórico (además de que ha sido lugar de peregrinación para los que querían acabar con su vida). 

A pesar de ello, la bella casona, como ya os he comentado antes, acogía a las clases más adineradas de Bogotá, pues se trataba de un hotel con las aguas termales del río Bogotá. Estuvo en activo hasta el año 1990 cuando la contaminación de las aguas hizo cerrar la posada.

A pesar de ello, una fundación a tomado las riendas de este lugar tenebroso y ha decidido reconvertirlo en Salón de la biodiversidad, dónde se expondrán las diferentes especies animales y vegetales de la zona.


Ya os había hablado aquí de las botas de montaña, pero es que cada vez más las vamos viendo en la calle y en las tiendas adaptadas a diferentes estilos, formas y colores. Por ello, estoy segura de que se convertirán un básico en nuestro zapatero como ya lo son las UGG o las Hunter, e incluso en el zapatero de nuestros hombres. De momento un poco de inspiración que nunca viene mal, aunque en mi opinión la mezcla infalible es con pitillos y camisetas básicas.

Kate Bosworth
Paula Echevarría




¿Ya tienes tus botas de montaña?

- M

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