BOLONIA II


Como os prometí en el 'post de presentación' en el que os decía que me iba unos días a Bolonia, hoy os traigo las fotos y los sitios más recomendables de esta ciudad italiana.


En primer lugar os diré que la ciudad no da para mucho más de dos días de visita, por lo que si vais a quedaros más tiempo poned en vuestra lista más destinos como Módena, Rávena, Florencia o incluso Milán, pues están a menos de dos horas en tren y salvo Florencia o Milán los podréis visitar en un día.

Dicho esto paso a detallar los sitios imprescindibles de la ciudad. Lo más conocido de Bolonia son las dos torres que vigilan la ciudad: la Torre Gariselda y la Torre Asinelli. En la edad media, Bolonia fue testigo de la construcción de más de 100 torres por parte de las familias adineradas de la ciudad que las utilizaban como símbolo de poder, cuanto más alta fuera más poderosa era la familia. De aquellos días solo han llegado hasta nosotros estas dos torres, de 97m de altura la Torre Asinelli, a la que podéis subir, y la Torre Gariselda de 48m y que se encuentra bastante inclinada.




Os advierto: Si os dan miedo las alturas no os recomiendo que intentéis subir a la torre, no por la altura, sino por la sensación de inseguridad mientras subes, pues se trata de 45 tramos de escaleras que suman casi 500 escalones de madera desgastada. El que avisa no es traidor.

Cerca de las Torres, en la Vía y Plaza Santo Stefano encontramos los que han sido mis lugares favoritos, la Iglesia de Santo Stefano y una heladería en la calle del mismo nombre. 

Como por toda Italia, Bolonia también está llena de iglesias de diversos tamaños que siempre son un buen lugar para sentarse a descansar. De entre las de Bolonia la Chiesa di Santo Stefano es mi favorita. Una iglesia convento con varios patios en los que sentarse a disfrutar del momento, pues se respira una paz inmensa.


Algo que me ha llamado la atención de Bolonia es la cantidad de plazas que hay, pero no sólo por el propio hecho de que haya plazas, sino porque no hay nada en las mismas, ni un triste banco para sentarse.


Esta es la Plaza de Santo Stefano a la salida de la Iglesia, como veréis no hay nada más que la explanada rodeada por bellos pórticos. Siguiendo la calle, en el último palacio que se ve, encontraréis una sorpresa si miráis a los rostros de los antiguos dueños del palacio, pues el diablo se haya entre ellos, literalmente, el escultor lo retrató para simbolizar que el mal estaba en esa familia. 

Y como no podía faltar en Italia: un helado. En la misma calle hay una heladería, ahora mismo no recuerdo el nombre, pero es la única que hay. Buenos helados a buen precio.


También en una bocacalle desde la Via Santo Stefano, os he dicho que ha sido mi calle fetiche, en la Via Allemagna, está el restaurante en el que me he pasado comiendo todos estos días: Trattoria Leonida. 


Un pequeño local familiar en una calle un poco cure, pero con una comida tradicional de la región: Tortellini in brodo, tortellini al ragú, panna cotta... Todo delicioso.

Hablando de comida, por la Via Clavature, en el centro, encontraréis todo tipo de especialidades boloñesas como la mortadela, quesos, prociuttos, tortellinis, etc.




También es muy destacable la gran cantidad de palacios que abundan en Bolonia, concentrados en la Plaza Mayor de la misma.




En esta última foto podréis ver una estatua de Neptuno, el Dios del Mar, y cuenta la leyenda, que el escultor que realizó la obra le dotó con un miembro viril demasiado grande para la opinión de la iglesia, por lo que le obligaron a cortarlo. Aún así, el escultor, siendo muy ávido, jugó con la perspectiva de su mano, para hacerle tener un miembro más grande si nos colocamos en el ángulo correcto: detrás y a la derecha.


Como última curiosidad, Bolonia también tiene canales. Bueno, más bien solamente uno está a la vista, pero si os preguntáis por qué hace tanto calor en verano y tanto frío en invierno es por ello. La ciudad está construida sobre canales.

Ya os conté en este post, aquí, que para mí lo más cómodo es viajar con mochila en la espalda, sobretodo para poder trastear con la cámara tranquilamente. En mi viaje a Bolonia, me llevé la mochila Longchamp, pero antes de irme, me hice con una mochila en Mango inspirada en las maravillosas mochilas de Mansur Gabriel, que hoy os quiero enseñar por si sois como yo y andáis buscando una.



¿También preferís llevar las manos libres en vuestros viajes?

- M

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